Por que cuando menos te lo esperas entra en tu vida, como un huracán, como una noche fría de vientos plateados. Entra en tu vida y lo cambia todo por completo. Y te sientes diferente. No. El corazón no late mas despacio y más deprisa a la vez, el corazón simplemente no sabe lo que hacer. ¿Se queda quieto o anda con mas prudencia? Y te sientes nacer, como si vivieras de nuevo. Pero, ¿es que a caso ya has tenido tiempo de vivir para volverlo a hacer? ¿has partido para volver a encontrar tu camino?
Y cambias y eres diferente. Los nervios te comen por dentro. Tienes miedo. Pero, ¿Qué es el miedo? Es aquello que simplemente nos demuestra que las cosas van mal, que pueden ir mal. El miedo se convierte en angustia, la angustia en inseguridad. Y la inseguridad te acosa. No eres lo suficientemente fuerte. ¿Eso es el amor: el miedo y la inseguridad? ¿sentirte nerviosa? ¿No saber qué hacer? Y vienen más noches una de diferente color, con diferente luz, de diferentes matices. Y ese aire te roza, te provoca escalofríos. Y ¿eso es amor? ¿Noches que no terminan? Y de repente te despiertas, te despiertas por momentos antes de volver a cegarte de nuevo y sabes que no puedes, que no debes, que debes despertar del todo. Caer de esa nube que tu propio dolor y que tu propia ilusión han fabricado para ti. Una nube hecha para no caer. Reconfortante. Segura. Una nube hecha para ser feliz. Y te bajas de esa nube, y te sientes caer. Y entonces piensas en cómo llegaste hasta ahí. ¿Es acaso el hombre tan complejo como para causar todo este efecto en dos míseros días? Porque en ese momento en que captas algo y sabes que tus ojos se fijan en él sabes que cambia. Tu humor cambia. Te sientes feliz. Se crea todo. Un circulo vicioso que te persigue alrededor de toda tu vida. De esa vida. ¿Acaso la nube es esa vida de la que nunca deberías bajar?

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